De los deseos surgen necesidades.
Llegó el frío, pero no quisimos dejar de salir a la calle.Queríamos llegar a casa con coloretes por el viento, pero con la garganta calentita.
Necesitábamos ser prácticos, y decidimos hacerlo simple.
Necesitamos transformar nuestra parte tan cuadrada, tan ordenada, tan organizada, tan igual, tan profesional en algo redondo, diferente, libre, sin tiempos, pero sobretodo pasar las tensiones a las agujas...
Y entonces, nació Mia.